viernes, 5 de mayo de 2017

Un pequeño pedacito de mí

Te he ido dando pedacitos de la cosa más preciada que tengo con la esperanza de que no la pierdas. Es muy, pero que muy importante para mi que no se rompa y que no se la des a nadie. Si esto ocurre, será prácticamente irrecuperable y te aseguro que no será lo mismo; habrá adoptado otra forma. Puede que, en ese caso, debas comprar un bote de cristal especial, porque se convertirá en humo y tendrás que atraparlo rápidamente. Contando, claro está, con el supuesto de que siga quedando algo.

Tranquilo, no eres el único al que se lo estoy dando, de hecho, muchas personas de mi alrededor tienen más o menos pedacitos de esto. ¿Te preguntas cuánta puedo tener? Pues es infinita. O eso espero... Hay veces que hasta a mi misma me ocurre lo que te he dicho: se evapora y se va volando poco a poco.  Sé, por experiencia, que cuando esto sucede no tengo que temer, porque no se va tan rápido como cuando se le escapa a alguien ajeno; pero es normal: es mía. El miedo que paso es enorme porque me siento muy vacía entonces. Vacía y sobretodo sola. La necesito para estar bien, me calma y me mantiene viva de verdad. 

Te preguntarás cómo se me ocurre regalarte algo que es tan importante para mí. El caso es que hay mucha gente que, pienso, se lo merece. Pero no te creas que la doy de golpe, como ya te he dicho, esto va poco a poco. Depende del tiempo y de cómo me sienta con la persona, y, como verás, contigo me estoy sintiendo genial. Pero... por favor, no la estropees. No la arrugues, ni la tires. Me acabaría  dando cuenta y me dolería un poco...

Bueno, para serte sincera, a una parte de mi no le importaría del todo. Claro que me decepcionaría, pero te sorprendería saber lo mucho que he aprendido cuando alguien, con un puñado más o menos grande, se ha deshecho de ella. He visto el mundo de otra forma. En esos momentos (no siempre) se han evaporado pequeñas partes de la que tengo reservada para mi. Es entonces cuando han venido algunas de esas otras personas a las que les he dado alguna vez, y me la han devuelto porque han visto el humo saliendo de mi cajita.

Te diré que no soy la única que tiene y que, de hecho, en otra caja enoooorme guardo montoncitos más o menos grandes de la que me dan los demás; de la suya propia, me refiero. La guardo en compartimentos distintos, obviamente. Y es genial; eso también hace que mi propio montón aumente de alguna forma. Y sí, todo lo que te he estado contando también es aplicable a ti, porque, como todos, tú también tienes un montoncito de confianza y, como todos, tú también decides a quién se la das y a quién no; y, como todos, tú también has sentido lo que ocurre cuando la rompen o cuando te falta. 

Un consejo: no la des como si nada, pero tampoco la guardes bajo llave en una caja cubierta de cadenas en el fondo del mar.

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No sé cuánta confianza tengo contigo,
pero espero que tla suficiente como para que escribas qué te ha parecido
Sino, espero que al menos te haya gustado :)