miércoles, 1 de marzo de 2017

Como siempre

Estaba en el mayor desierto que había visto en la vida. Sentía que el horizonte ni siquiera podía definirse con claridad. No había nada, absolutamente nada. Me encontraba sola, completamente sola. Así que, después de andar durante un buen rato, me tiré al suelo resignada. La arena se abrió al paso de mi cuerpo y me hundí a gran velocidad en un vacío que parecía no tener fin. Era increíble, parecía agua. Me sentía flotar en una masa espesa e insostenible a la vez que me atrapaba sin llegar a dejarme inmovilizada. Era extraño. Como sentirte enjaulado en una especie de libertad ficticia. Me veía como el niño del CD de Nirvana. 
Pum. Termino de caer como si lo hubiera hecho desde una silla baja. Me levanto desconcertada y, sacudiendo la cabeza, me quito la arenilla. Veo negro. Arena y negro. Pero tiene reflejos. Es como si hubiera unos focos enfocando un cristal en mitad de una cámara oscura. Avanzo poco a poco y me percato de que estoy cubierta por un cristal esférico. Lo toco. ¿Qué pasa? ¿Y por qué cae arena de repente? Miro hacia arriba. Tonta reacción que me quitó la visión unos segundos. Refriego mis ojos y entonces lo entiendo. Me encontraba dentro de un reloj de arena.
Algo sacude el reloj y a mi con él. 
La luz vuelve poco a poco y veo la pizarra tras un cúmulo de cabezas. 
"Perdiendo el tiempo, como siempre".




*   *   *
Me estoy dando cuenta
de que el tiempo es un tema recurrente para mi últimamente
Será el estrés del último año de carrera (?)
Bué, no sé, pero si al menos inspira
bienvenido sea, ¿no?
Gracias por haber llegado hasta aquí :)

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